Paro Social del 29 de agosto 2007: esto no es paranoia sino la realidad que se impone

Si tuviésemos que describir de alguna forma nuestra triste situación de ciudadanos y ciudadanas, creo que debería decir que estamos bajo el poder e influjo de la naturalización. ¿Qué quiero decir con esto?: simplemente que no hemos acostumbrado a vivir bajo políticas públicas y privadas que han tendido a marginar a las mayorías de nuestra sociedad de la vida democrática. Nos hemos acostumbrado a que para tener buena educación o salud o previsión social debemos pagar (y mucho), que los riesgos por no adherir a este sistema se pagan individualmente, que la democracia en realidad está encerrada en los distintos niveles del poder político, que no está separado de los intereses de los grandes grupos económicos, y que defiende un sistema aberrante de representación política en el Congreso y que además busca el lucro personal en momentos en que se cuestionan los salarios mínimos. Consideramos que es natural que los servicios, los cuales el Estado ya ni siquiera controla, no funcionen o ejerzan cambios contractuales unilaterales. Entonces la pregunta obvia que surge es ¿por qué aguantamos tanto? Y creo que lamentablemente protegemos una miseria de privilegios (si es que los tenemos) basados en una sociedad meritocrática sin sentido. El mérito funciona cuando pensamos en que las inteligencias están distribuidas verticalmente, sin considerar que las condiciones sociales y económicas determinan en gran medida esa verticalidad, entonces creemos erróneamente que todos partimos desde la misma base. Pues No, competir por el privilegio no es necesario ni útil ni generador de solidaridades ni sano ni justo.

Somos diferentes y no hemos sabido generar diversidad de respuestas sociales para atender nuestras diversidades, y lo único que hemos sido capaces de generar son segregaciones mayores y más profundas, agravadas durante todos estos años de Concertación. Es lamentable llegar un 29 de agosto de 2007 a un Paro Social, porque significa volver a los mismos enfrentamientos callejeros de siempre, a las mismas declaraciones insensatas de los defensores del poder político-económico enquistados en el gobierno, el Estado, los medios de comunicación y los grupos empresariales que se niegan a tocar la distribución del ingreso nacional. No es paranoia es la realidad que se impone. Una realidad que no debe obnubilarse con la mediática percepción de que el espacio público está tomado por delincuentes: eso, es un Mito inventado. El espacio público es nuestro, como también es nuestra la voluntad de participar por la justicia social en todas sus dimensiones. Por esto Apoyo el Paro de hoy y queda a cada uno o una juzgar su posición, y si es el caso generar sus formas originales de apoyo.

Saludos cordiales,

Santiago de Chile, 29 de agosto 2007 a las 8 AM.

Jorge Inzunza

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