Tenemos una convicción: es posible una mejor calidad de vida para todas y todos, un Chile más humano, democrático y solidario. Asumimos el desafío de aportar a construirlo.
El modelo de sociedad en que hoy vivimos se funda en poner al mercado como centro de toda la vida. Desvaloriza el trabajo, la educación, la salud, la convivencia, la ética y la cultura, produciendo desigualdad creciente. Ha generado un crecimiento marcado por la más aguda inequidad, la limitación de los derechos humanos básicos, graves atentados al medio ambiente, la restricción y el desconocimiento de los derechos tanto individuales como colectivos a grupos significativos de la sociedad.
El ejercicio de la democracia se ha reducido a participar en elecciones dentro de un sistema electoral que limita la soberanía popular e impide la representación de sectores sociales y políticos significativos.
No se trata de un modelo inmutable ni menos casual. Fue impuesto por la violencia de minorías y estamos convencidos que es posible y necesario transformarlo con la participación activa de las mayorías.
Soñamos un país democrático, pluralista y con justicia social, donde el propósito fundamental de sus instituciones públicas, privadas y morales, de las organizaciones sociales y de la sociedad civil, sea el desarrollo de los seres humanos y su calidad de vida, garantizar la diversidad y el respeto integral a las identidades, generando la más amplia igualdad de derechos y oportunidades, abriendo cada día más espacios a la participación efectiva, con chilenas y chilenos protagonistas del diseño y gestión de su futuro a nivel local, regional y nacional. Un Chile independiente, inserto en el mundo, motor de la integración latinoamericana, comprometido con la paz, con una convivencia sin guerras ni agresiones de las grandes potencias.
Tenemos la convicción que los actuales problemas del país y de la mayoría de las chilenas y chilenos requieren un nuevo proyecto democrático de desarrollo sustentable con justicia social. Esto exige terminar con el pacto tácito que ha expulsado a la gente de las definiciones de la política y la economía. Creemos en una democracia más viva, profunda y mejor.
Somos un grupo de mujeres y hombres, que nos hemos encontrado en diversos ámbitos del mundo social, desarrollando prácticas políticas amplias e innovadoras, construyendo acuerdos y movilizándonos por un Chile más justo y democrático.
Nos reconocemos en la mejor historia de Chile, en cada esfuerzo, en cada lucha, que ha buscado ampliar los derechos y libertades.
Es desde ahí que nos proponemos crear un espacio político abierto, participativo, solidario, propositivo y eficaz que permita la participación de todos los que deseen aportar en la construcción de un país, su país. Que se proponga disputar el poder político y social, a nivel local, regional y nacional, no para administrar lo existente, sino para expandir cotidianamente las fronteras de lo posible; que se proponga ser parte activa de las transformaciones que Chile necesita en beneficio de las grandes mayorías, los trabajadores y los más pobres, en defensa y promoción de los Derechos Humanos y en rescate y promoción de la memoria social.
Sabemos que el camino no es fácil ni corto, por eso nos proyectamos como una fuerza de mayoría, de todos, y con todos quienes hacen propio el desafío de un mundo más humano.
Proponemos un proyecto político nuevo e independiente, que trabaje con las personas, desde el respeto a las organizaciones sociales y su autonomía, sin sectarismo ni hegemonías, sin discriminaciones de género, etnia, de clase, de edad.
Recuperemos el deseo y la inquietud de participar en sociedad, rescatando los conceptos originales de hacer política por y para los ciudadanos. Estamos convencidos que entre todos podremos avanzar en el proceso de construir la sociedad que queramos para nosotros y nuestros descendientes.
Convocamos a todo chileno y chilena que quiera ser protagonista de la construcción de un país de personas más felices y que quiera hacer de Chile un país solidario, justo y democrático.

DECLARACIÓN PÚBLICA
El Movimiento Nueva Izquierda, Fuerza Social y Democrática y Surda vienen desarrollando la construcción de instrumentos políticos con anclaje social, capaces de encabezar un proyecto nuevo e independiente, que trabaje con la mayor amplitud, desde el respeto a las organizaciones sociales y su autonomía, por tanto sin ningún tipo de sectarismo, hegemonías, ni suplantaciones ni discriminaciones de género, de etnia, de clase ni de edad.
Para quienes creemos en este desafío, los problemas del país se solucionan mediante la construcción democrática de un nuevo proyecto de desarrollo con justicia social que se sustente en una democracia más viva, profunda y mejor. Nuestro norte es un Chile más justo y democrático.
La realidad actual de nuestro país, que en muchos aspectos agrede el sentido de lo humano, requiere terminar con el pacto tácito que ha marginado a la gente de la política y la economía
El proyecto de la Concertación, no ha sido capaz de construir la sociedad democrática y justa a que en sus inicios se comprometió. La inequidad, la falta de solución a problemas que aquejan a vastos sectores del país, la debilidad de nuestra actual democracia que no es capaz de expresar el sentir del ciudadano común, y la falta de iniciativas que superen el actual estado de cosas, nos llevan a concluir que en Chile hacen falta nuevas expresiones ciudadanas que encarne estas reivindicaciones.
Valoramos la crítica y autocrítica que diversos personeros de la propia Concertación vienen haciendo de lo que ha sido la gestión de sus gobiernos y el interés por generar espacios de coincidencia electoral.
Creemos en la necesidad de coincidir en espacios políticos tanto con sectores de la Concertación como de la izquierda extraparlamentaria, y sobre todo, con aquellos sectores que no se identifican con las fórmulas clásicas a partir de las cuales se desarrolla la política en chile, con pleno respeto a la autonomía y diferenciación que hemos tenido, tenemos y tendremos con unos y con otros.
Valorando también la iniciativa de generar acuerdos electorales, creemos que esto resulta absolutamente insuficiente para los requerimientos y urgencias que enfrenta nuestro país. Son precisamente este tipo de maniobras, realizadas por arriba, las que no permiten una participación amplia y efectiva de nuevos y más amplios actores políticos y sociales.
En este sentido reivindicamos nuestro derecho a avanzar en un proceso de acuerdos y convergencia con los más amplios sectores políticos y sociales, a partir de nuestro esfuerzo por forjar una nueva fuerza e identidad política, que supere todo tipo control burocrático y tradicionalismo. Para eso las futuras coyunturas electorales deben entenderse como espacios para representar otro tipo de práctica política, más democrática y participativa.
En este marco, resulta necesario señalar que enfrentados a la disyuntiva de elegir un candidato presidencial, nuestra propuesta será siempre convocar a la gente para que sea ésta, en forma democrática, la que resuelva mediante una primaria abierta u otro mecanismo de consulta popular, respetando así la decisión de la mayoría.
Chile requiere ser protagonista de la construcción de un país de personas más felices y volcar su inteligencia y su pasión para hacerlo solidario, justo y democrático.
Esa es la propuesta que impulsamos el Movimiento SurDa, Nueva Izquierda y Fuerza social y Democrática, junto a otros actores sociales: construir un Chile más justo desde las personas y sus legítimas organizaciones sociales.
20 de Julio de 2007.
Movimiento SurDa – Nueva Izquierda – Fuerza Social y Democrática